Existen varias razones por las que tu temperatura corporal puede cambiar al utilizar inyecciones para la pérdida de peso como Wegovy y Mounjaro.
Los tratamientos con GLP-1 afectan muchos procesos diferentes de tu organismo, lo que puede hacer que sientas más frío o más calor por distintos motivos. Por eso, vamos a analizar qué puede estar ocurriendo en tu cuerpo, cómo puede manifestarse esta sensación y qué puedes hacer para controlarla.

| Causa | Qué está ocurriendo internamente | Cómo lo notarás | Cómo ayudar |
|---|---|---|---|
| Pérdida de aislamiento por pérdida de peso | A medida que pierdes peso, también pierdes grasa corporal, que forma parte de tu aislamiento natural. | Con menos aislamiento natural, puedes ser más sensible a temperaturas frías. | Abrigarte en capas cuando haga frío para compensar la reducción de aislamiento. |
| Cambios metabólicos | Puede producirse termogénesis adaptativa durante la pérdida de peso, donde el cuerpo reduce su gasto energético para compensar la menor ingesta calórica. | Al gastar menos calorías, el cuerpo produce menos calor de lo habitual. | Las dietas altas en proteínas pueden ayudar a contrarrestar la termogénesis adaptativa, ya que la proteína requiere más energía para digerirse. |
| Cambios en el “termostato” cerebral | Los receptores GLP-1 en el hipotálamo actúan como el “termostato” del cerebro y pueden activarse con el tratamiento. | Podría influir en la temperatura basal del cuerpo, aunque no hay evidencia concluyente. | Caminar regularmente puede mejorar el flujo sanguíneo cerebral y reducir el estrés, ayudando al hipotálamo. |
| Cambios en la grasa parda | El tratamiento con GLP-1 puede estimular la grasa parda (BAT) y la conversión de grasa blanca (WAT). | Puedes sentir más calor debido al aumento de termogénesis. | Mantener la temperatura ambiente entre 20–22 °C puede ayudar a regular la activación del BAT. |
| Cambios en el flujo sanguíneo | El cerebro puede reducir la circulación a manos y pies para conservar calor. | Manos y pies más fríos. | Guantes, calcetines, hidratación, electrolitos y ejercicio regular. |
| Cambios en la absorción de hierro | El vaciado gástrico más lento puede reducir la absorción de hierro. | Menos oxígeno en sangre y sensación de frío en extremidades. | Consumir hierro junto con vitamina C (legumbres, carne roja, verduras de hoja verde). |
| Cambios en la presión arterial | La natriuresis reduce el sodio y la presión arterial. | Menor flujo sanguíneo a extremidades. | Ejercicio, hidratación y electrolitos. |
| Relación músculo-grasa | El déficit calórico puede provocar pérdida de masa muscular. | Menor producción de calor en reposo. | Dieta alta en proteínas y entrenamiento de fuerza. |
| Niveles de TSH | La pérdida de peso puede reducir la TSH y afectar el metabolismo. | Metabolismo más lento y sensación de frío. | Analítica de TSH y tratamiento médico si es necesario. |
¿Qué hace que sientas frío al usar inyecciones para perder peso?
Veamos con más detalle qué puede hacer que sientas frío mientras utilizas tratamientos GLP-1. Analizaremos qué está causando esta sensación, cómo puede manifestarse y qué puedes hacer para controlarla.
Pérdida de aislamiento debido a la pérdida de peso
A medida que reduces tu ingesta calórica y entras en un déficit calórico, comenzarás a perder grasa corporal. Esto sucede porque tu cuerpo empieza a utilizar las reservas de grasa como fuente de energía, ya que no obtiene suficientes calorías de la alimentación.
La grasa corporal actúa como una capa de aislamiento que ayuda a mantener el calor dentro del cuerpo. Cuando pierdes peso, esta capa se vuelve más fina, lo que significa que tu organismo retiene menos calor. Esto puede hacer que seas más sensible al frío. Los estudios muestran que las personas con obesidad pierden calor más lentamente y necesitan aumentar mucho menos su metabolismo para mantenerse calientes en comparación con las personas más delgadas.
Abrigarte con varias capas de ropa en temperaturas frías puede “reemplazar” parte de este aislamiento perdido y ayudarte a mantener el calor corporal. Varias capas crean barreras que ayudan a conservar el calor dentro del cuerpo y a mantenerte más cómodo.
Cambios metabólicos
El tratamiento con GLP-1 ayuda a perder peso suprimiendo el apetito, lo que normalmente hace que consumas menos calorías. Tu cuerpo quema calorías para producir calor y mantener la temperatura corporal, por lo que, si hay menos calorías disponibles, es posible que sientas más frío. Este proceso se conoce como termogénesis adaptativa. Se produce cuando el gasto energético del cuerpo disminuye para compensar la reducción de la ingesta calórica.
Una buena manera de ayudar a reducir la termogénesis adaptativa es seguir una dieta rica en proteínas. Se ha demostrado que las dietas altas en proteínas aumentan el gasto energético en reposo y ayudan a contrarrestar este proceso adaptativo. Las proteínas requieren más energía para ser digeridas y metabolizadas, además de favorecer el crecimiento y mantenimiento muscular. Como el tejido muscular necesita más calorías para mantenerse, esto puede ayudar a quemar más calorías incluso en reposo. Cuantas más calorías quemes, más calor producirá tu cuerpo, lo que puede ayudarte si sientes frío con más frecuencia mientras utilizas tratamiento con GLP-1.
Cambios en el “termostato” del cerebro
El tratamiento con GLP-1 activa los receptores GLP-1 en una zona del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo controla muchos procesos del organismo, como la presión arterial, el hambre, la sed, el sueño y la temperatura corporal.
Debido a que el tratamiento con GLP-1 actúa en la parte del cerebro que ayuda a regular la temperatura corporal, podría influir en la sensación de frío. Un estudio descubrió que el tratamiento con la hormona GLP-1 provocaba una reducción significativa de la temperatura corporal durante las dos horas posteriores a su uso. Aunque no existen pruebas definitivas de que esta disminución de temperatura se deba directamente al efecto del tratamiento GLP-1 sobre el hipotálamo, se cree que la activación de estos receptores en esta zona cerebral podría reducir la temperatura corporal y hacer que te sientas más frío.
La actividad física regular, como caminar o realizar entrenamiento de fuerza, puede ayudar a mejorar el flujo sanguíneo hacia el cerebro y favorecer el funcionamiento del hipotálamo. Además, también puede ayudar a reducir el estrés. El hipotálamo es responsable de la respuesta del organismo al estrés, y niveles elevados o persistentes de estrés pueden hacer que produzca constantemente hormonas del estrés como el cortisol. Por ello, mantenerse activo puede beneficiar al hipotálamo de varias maneras.
Cambios en la grasa parda
La grasa parda, también conocida como tejido adiposo marrón (BAT, por sus siglas en inglés), es un tipo específico de grasa que el cuerpo quema para generar calor. Esta grasa descompone moléculas de azúcar y grasa para producir calor corporal y mantener la temperatura del organismo. Este proceso se conoce como termogénesis del tejido adiposo marrón.
El tratamiento con GLP-1 puede estimular esta termogénesis, lo que significa que el cuerpo quema más grasa para producir calor. También puede acelerar el proceso de “transformación” de la grasa blanca en grasa parda, aumentando así la cantidad de BAT disponible para generar calor corporal. Esto podría hacer que te sientas más caliente de lo habitual mientras utilizas tratamiento con GLP-1.
Si estás experimentando sofocos o sensación excesiva de calor mientras utilizas tratamiento con GLP-1, podría deberse a la termogénesis de la grasa parda. Hay algunas medidas que pueden ayudarte. La termogénesis del BAT es activada por el sistema nervioso simpático en respuesta al frío, con el objetivo de calentar el cuerpo nuevamente. Mantener la temperatura ambiente alrededor de 20-22 °C y usar varias capas de ropa para aislar el cuerpo puede ayudar a reducir esta activación y evitar el sobrecalentamiento.
Cambios en el flujo sanguíneo
Si ya sientes frío debido a los efectos del tratamiento con GLP-1, tu cerebro puede comenzar a desviar sangre de las manos, los pies y la piel para mantener calientes los órganos internos. Esto puede hacer que sientas aún más frío, especialmente en las manos y los pies.
Hacer ejercicio con regularidad puede ayudar a mejorar la circulación, favoreciendo el flujo sanguíneo hacia las extremidades para evitar que se enfríen. Mantenerse bien hidratado y consumir electrolitos también puede contribuir a mejorar la circulación.
Y, si nada de esto funciona, usar guantes y calcetines calientes puede ayudarte a mantener las manos y los pies más cálidos cuando sientas frío.
Cambios en la absorción de hierro
Las investigaciones muestran que el tratamiento con GLP-1 podría afectar la capacidad del organismo para absorber el hierro, lo que podría provocar niveles reducidos en la sangre. Se cree que esto ocurre porque el tratamiento con GLP-1 ralentiza el vaciado del estómago, lo que limita el tiempo que el hierro permanece en el intestino delgado (donde se absorbe). Además, la reducción del apetito también puede influir en los niveles de hierro.
Si consumes menos calorías debido al tratamiento con GLP-1, es probable que también estés ingiriendo menos hierro.
Un menor nivel de hierro en sangre reduce la cantidad de oxígeno que la sangre puede transportar por el cuerpo. Para compensarlo, el organismo puede reducir la circulación hacia las manos y los pies para proteger los órganos internos, lo que puede hacer que sientas frío en las extremidades.
Consumir alimentos ricos en hierro, como carne roja, legumbres, tofu, verduras de hoja verde y cereales fortificados, es una buena forma de asegurar una ingesta adecuada. También es importante combinar el hierro con alimentos ricos en vitamina C, como cítricos o pimientos, ya que la vitamina C es clave para su absorción.
Cambios en la presión arterial
El tratamiento con GLP-1 puede favorecer un proceso llamado natriuresis. Este proceso consiste en la eliminación de más sodio a través de la orina, lo que ayuda a reducir la presión arterial y el volumen de sangre en el organismo. Una presión arterial más baja puede limitar la capacidad del cuerpo para enviar sangre a las manos y los pies. Esto significa que llega menos calor a estas zonas, y por eso pueden sentirse más frías.
Hacer ejercicio puede aumentar temporalmente la presión arterial, lo que ayuda a que el cuerpo distribuya la sangre de forma más eficiente hacia las extremidades, calentándolas. Mantener una buena hidratación y asegurar una ingesta adecuada de electrolitos también puede mejorar la circulación, permitiendo que llegue más sangre (y calor) a las manos y los pies.
Relación entre músculo y grasa
El tejido muscular es más activo metabólicamente que la grasa, lo que significa que necesita más calorías para mantenerse en reposo. Si restringes demasiado las calorías, tu cuerpo puede empezar a utilizar tejido muscular como fuente de energía en lugar de grasa. Tener menos músculo implica que tu organismo quema menos calorías en reposo, tanto para energía como para generar calor, lo que puede hacer que sientas más frío.
Las investigaciones sugieren que las personas con una mayor proporción de masa muscular pueden mantener mejor su temperatura corporal en condiciones de frío.
Realizar ejercicios de fuerza para desarrollar músculo y seguir una dieta alta en proteínas puede ayudar a conservar la masa muscular mientras estás en déficit calórico. Además, las proteínas requieren más energía para ser digeridas que los carbohidratos y las grasas, lo que hace que el cuerpo genere más calor durante la digestión. Esto puede favorecer la pérdida de peso y ayudarte a mantenerte más caliente durante el tratamiento con GLP-1.
La proteína también aumenta la sensación de saciedad después de comer, lo que puede facilitar mantener un déficit calórico.
Cuándo consultar a un profesional sanitario
Si te preocupa algún cambio en tu temperatura corporal mientras utilizas tratamiento con GLP-1, habla con tu médico o profesional sanitario. Algunas señales de alerta pueden incluir:
- Manos y pies fríos, posiblemente causados por cambios en la presión arterial, el flujo sanguíneo o los niveles de hierro
- Niveles bajos de TSH, que pueden manifestarse como disminución de la temperatura corporal, ritmo cardíaco rápido o irregular, ansiedad, temblores, insomnio, sudoración o aumento de la frecuencia de las deposiciones
Tu profesional sanitario puede recomendarte medicación (como suplementos de hierro o terapia de reemplazo de TSH) para tratar cualquier problema subyacente que esté provocando estos cambios en la temperatura corporal. También puede sugerir cambios en el estilo de vida, como entrenamiento de fuerza, aumentar la ingesta de proteínas o beber más agua.
Sin embargo, en algunos casos, cambiar a otro tratamiento para la pérdida de peso, reducir la dosis o suspender el tratamiento con GLP-1 puede ser la mejor opción para controlar la temperatura corporal, especialmente si no existe una causa médica subyacente.